Bueno, sigo en mis trece. Seguramente la mayoría piense que estoy como una cabra, pero oye, es una sensación acuciante que tengo y que no puedo desoír, yo mismo analizando las cosas fríamente me doy cuenta de lo absurdo que resulta. De lo peligrosamente cerca que estoy de esos chalados que acaban encerrados, o viviendo en bunkers en el patio de su casa.
Después leo las noticias y no puedo evitar preguntarme donde podría construir un bunker. Tal vez en la casa de mis padres?
No... calla, incluso el mejor refugio acaba siendo una cárcel, o peor... una tumba. Y mas si las pesadillas que me acosan se convierten en realidad, son una locura, pero... bueno, mejor dejar eso para otro momento, esas locuras son demasiado incluso para este blog.
Como iba diciendo. Estoy preparando la supervivencia en caso de catástrofe, la que sea. Para empezar he hecho un pedido por internet de comida liofilizada (así se llaman las raciones de emergencia) a casi 5 euros la ración, no es barato, pero... bueno, las compraré poco a poco, de momento he pedido 20 unidades, otras 20 de gua y un par de kits de supervivencia con brújula (nota, aprender a usarla) machete, hilo de pescar, la mochila... en fin, lo mínimo.
En cuanto llegue me organizaré una acampada para ir familiarizandome con el tema, mañana iré al Decathlon para ver que mas puedo necesitar.
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